8/5/14

Habilitaron al primer particular que generará energía para la EPE




Habilitaron al primer particular que generará energía para la EPE

Marcelo Lenzi vive en El Trébol y es el primer argentino en la historia en ser habilitado a inyectar electricidad a la red pública con paneles solares. El objetivo es lograr autoabastecerse.

unosantafe.com.ar

Marcelo Lenzi es el primer santafesino al que la Empresa Provincial de la Energía le permite ser, como particular, generador de energía para inyectar a la red eléctrica. El hecho es el primero en la historia del país, ya que Santa Fe es la primera provincia en reglamentar el procedimiento para que los hogares puedan generar energía e ingresarla a la red pública.

Lenzi es un ingeniero mecánico que vive en la localidad de El Trébol, en el centro oeste provincial, y se dedica a la comercialización de paneles fotovoltaicos. Estar en el tema de la energía solar fue lo que lo llevó a poner en marcha este proyecto.

En diálogo con Diario UNO Lenzi explicó que su iniciativa nació a partir de una charla con referentes del área de Energías Renovables de la provincia, quienes le comentaron que en octubre del año pasado se aprobó en la provincia el procedimiento para que los clientes de la EPE se puedan conectar en paralelo a la red. “Eso es que uno pueda generar energía, a partir de fuentes renovables, y conectarse a la red a través de un inversor. Eso permite que uno consuma su propia energía y cuando la generación propia no es suficiente se recurre a la red eléctrica. Mientras que si sobra la cantidad de energía que uno genera la puede vender y la EPE la paga generando créditos a favor del cliente.

Hoy Lenzi tiene todo listo para producir energía en su casa y está a la espera de que la EPE le coloque el medidor bidireccional que permite medir la generación y el consumo de energía. A partir de ese momento –se estima que será en dos semanas– Lenzi estará en condiciones de comenzar a producir y consumir su energía generada con paneles solares.

“Básicamente, se necesitan dos equipos: los paneles fotovoltaicos, que son los que generan la energía, y un inversor, que es el encargado de transformar la energía continua en energía alterna. A su vez, es el equipo que entra y sale de la red, según la demanda”.

En la actualidad, el trebolense tiene una instalación chica, pero que puede ser ampliable. Con la capacidad instalada actual, de ocho paneles, Lenzi puede generar cerca de 350 vatios. Pero la instalación puede ser de hasta 27 paneles y generar 1.242 vatios. “Eso me alcanzaría para ahorrar algo de lo que estoy consumiendo. Por eso voy a estar consumiendo esa producción propia de energía y algo más de la red. En ese caso el medidor va a girar despacio porque la mayor cantidad de energía va a ser la que me provee mi equipo”, explicó.

“En principio –aclaró– el objetivo del protocolo que se armó no tiene como idea que uno sea generador de energía proveedor de la EPE, sino que se consiga un autoabastecimiento. En el bimestre, con el equipo completo puedo generar unos 350 kilovatios hora, lo que consume una casa estándar que tenga heladera, televisor, computadora y luces. No alcanzaría para conectar el aire acondicionado en verano ni para una calefacción eléctrica en el invierno. Eso es más o menos para tener un parámetro de cuál es su alcance”.

Al ser consultado sobre los costos del equipo que está utilizando, Lenzi dijo: “El equipo que tengo colocado está en unos 40 mil pesos. Mientras que si se toma un equipamiento completo, que incluye los 27 paneles solares, el precio sube a los 70 mil pesos”.

“La recuperación de la inversión en el equipo depende de las tarifas”, dijo y agregó: “Hoy la tarifa de la luz está desfasada de lo que es su valor real. Eso hace que con las tarifas actuales no se pueda recuperar el total de la inversión. La vida útil del equipo es de 30 años. Pero si en algún momento se ajusta el precio de la energía eléctrica, que sería algo similar a lo que está pasando con el gas que tenía un precio irrisorio, eso permitiría que haya una amortización de entre ocho y diez años”.

“Si se terminan los subsidios y el valor de la energía eléctrica se acomoda a los precios internacionales, el equipo se paga en ocho años, que es lo que pasa en Brasil, Chile y Uruguay. En Europa, que tienen la energía muy cara, el equipo se paga en cinco años. Después de pagar esos años de amortización, todo lo que genera el equipo es energía que consumiríamos sin pagarla”, aseguró.

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